La muerte de una mascota


La muerte de una mascota puede suponer una pérdida muy difícil de superar, no sólo para ti sino para toda la familia, ya que en mayor o menor medida formaba parte de la misma y aunque quizá fueras tu quien prestabas más atención a sus necesidades y pasabas más tiempo con ella los demás también la echarán en falta.


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Imagen (cc by-ND-2.0) de: Joe Valtierra

Como afecta la muerte de una mascota

Si alguna vez has perdido a una mascota sabrás de lo que hablamos. Da igual si ésta es un perro, un gato, un pájaro, un hámster o incluso un pez.

Su ausencia se nota y los echaremos de menos, en mayor o menor medida, como al más cercano de nuestros seres queridos.

Piensa que, por ejemplo, los perros también se entristecen por la pérdida de su compañero humano como explicamos en el artículo ¿sufren las mascotas por la pérdida de su compañero humano?

No cabe duda de que, dependiendo del tipo de mascota, ésta habrá compartido más o menos años con nosotros y también nosotros con ella. No se comparte lo mismo con un perro que con un pez, en el primero la experiencia a lo largo de los años y los momentos compartidos unen mucho más que la del segundo.

Es obvio que el sentimiento de pérdida y el dolor por ellos será mayor cuanto mayor sea la interacción que la mascota haya tenido con nosotros y en consecuencia mayor hayan sido los lazos emocionales que nos unían.

Los ejemplos más significativos son comúnmente el del perro y el gato. Esto es debido a que, de ellos somos capaces de percibir el cariño, amor y respeto que sienten hacia nosotros y es por eso que su pérdida nos afecta mucho más.

Las personas mayores o aquellas que viven solas, perciben la ausencia de su compañero como un auténtico vacío difícil de asimilar y superar debido a que, para ellos su mascota no sólo era quién les hacía compañía, sino con quien hablaban, por quien salían de casa para dar un paseo o simplemente el motivo de su día a día.

Pero ¿por qué sufrimos tanto ante la muerte de una mascota?

A ojos de alguien que no ha tenido nunca una mascota, se hace difícil entender el dolor y sufrimiento que puede provocar su perdida. Sin embargo, este dolor es equiparable a la perdida de cualquier ser querido.

El duelo es una respuesta emocional y física causada por la muerte o pérdida de alguien a quien queremos. Y aquí también tienen cabida los animales.

Si bien, cada persona es distinta y en este sentido cada uno necesitaremos de un tiempo diferente para asumir y superar su ausencia, se estima que el sentimiento de pérdida comienza a desvanecerse a las seis semanas y es a partir del sexto mes cuando comenzamos a superar definitivamente el duelo.

Algunos expertos describen el proceso del duelo en fases.

Hemos tratando de agruparlas para exponerte cuáles son:

Fases del Duelo

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Imagen (cc by-SA-2.0) de: Bandita

Negación

Es una reacción que algunas personas pueden tener ante la muerte de su mascota; negar la realidad. Es una manera de defenderse emocionalmente, evitando reconocer los hechos. Tiene una duración temporal hasta que se asume la realidad.

Enojo

Es una forma visceral de expresar el por qué. Es la carga emocional que hemos reprimido durante la fase anterior.

También puede venir acompañada de una sensación de Culpa, al replantearnos si hicimos realmente todo lo que estaba en nuestras manos para evitar su perdida.

Incluso, por esa sensación de culpa podemos llegar a enojarnos con nosotros mismos, sólo que lo exteriorizamos hacia los demás.

Ansiedad/Depresión

No es lo mismo la ansiedad que la depresión. La ansiedad, es un estado de alerta que genera nuestro organismo. Entre otras cosas, es una reacción frente al desamparo y la vulnerabilidad.

La Depresión por el contrario se caracteriza por un cambio en el estado de ánimo, en el comportamiento o en la forma de pensar. Se caracteriza principalmente por un estado tristeza.

Aceptación/Superación

Aceptar el hecho y con el tiempo superar el duelo no es, para muchas personas, tarea fácil. Hay que recordar que todo depende de la situación personal y de cómo nos afecta su ausencia en nuestro día a día.

Estas fases, ante la muerte de una mascota, pueden no darse todas, o darse todas ellas de forma muy marcada pudiendo ser claramente identificables o bien, pueden solaparse unas con otras. Cada persona es diferente.

En el caso de que se sufra estas etapas la duración dependerá de muchas variables; el tipo de mascota, el tiempo y la relación que haya existido con ella, nuestro grado de implicación, lo que la mascota representaba en nuestras vidas, si la pérdida fue inesperada o repentina, etc.

No obstante, piensa que no debes avergonzarte de sentir dolor por su perdida y por llorar. Sin embargo no esperes que todo el mundo pueda llegar a entender lo que sientes.

No te sientas débil por tener estos sentimientos, recordemos que nuestra mascota ha estado con nosotros mucho tiempo, en la mayoría de los casos, desde que apenas era una cría.

Ha crecido con nosotros y nosotros con ella, hemos compartido mucho con ella y es por tanto normal sentirse apático, sin ánimos de nada y que estemos tristes.

Son los sentimientos que afloran cuando perdemos a un ser querido. Y este es el caso.

Un comentario

  1. Mi gato Otelo o Pupy como lo llamabamos también cariñosamente nos dejó el 5 de enero de 2017. Los Reyes Magos me quitaron el mejor regalo que la vida me dió. Estuvo conmigo durante 14 años y dos meses. Nunca nadie me habia dado tanta felicidad, compañia, amor incondicional, y tantas otras cosas que necesitaria cién páginas para mencionarlas todas. No dejo de llorarle ni un solo dia. Es tan grande su ausencia y el vacio que ha dejado que no sé que hacer para llenarlo. Mientras estuvo a mi lado fue el sol y la alegria de la casa. Su presencia lo llenaba todo y todos los que me conocian lo conocian a él también. Se hacia querer enseguida. Mi vida giraba en torno a él, mi universo era él pero eso no me impedia hacer una vida normal, entrar y salir, ir a trabajar, viajar a menudo por mi trabajo, etc… Pero siempre él estaba ahi, cuando yo me iba y cuando yo volvía, ahí estaba él. Nunca he llorado tanto la pérdida de un ser querido como le estoy llorando al él y sé que esta tristeza va para largo. El único consuelo que me queda y al que me agarro con fuerza es que el dia que me toque a mi cruzar el umbral, me gustaria tanto verlo y que fuera él el que me recibiera en el Paraiso, porque si todas las criaturas son hijos de Dios, mi Otelillo con el inmenso amor que daba, tendrá que estar alli esperádome. Aunque sé que no es un Adiós sino un “Hasta luego”, sé que se me va a hacer muy larga la espera, pero resistiré con tal de verlo de nuevo y de cogerlo en mis brazos y achucharlo y besarlo como siempre hice desde el primer dia hasta el último segundo de su existencia junto a mi. Que Dios me lo bendiga y nos bendiga a todas nuestras mascotas.

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